In Soluciones de Colaboración

En los últimos tiempos, las soluciones de comunicación y colaboración se han convertido en una pieza esencial para numerosas organizaciones de todo el mundo. Han permitido simplificar las relaciones y la cooperación –tanto a nivel interno como externo- hasta tal punto que sus beneficios empresariales son incuestionables.

Hasta hace pocos años, Slack se situaba en lo alto del podio, a bastante distancia de sus competidores. Sus características y funcionamiento le hacían ser prácticamente la única elección para todas las empresas que desearan hacerse con una plataforma de este tipo.

Sin embargo, en 2017, Microsoft lanza Microsoft Teams, apoyándose en su larga trayectoria tratando con empresas de todos los tamaños y  en su vasta experiencia con herramientas de colaboración.

A partir de entonces, Slack deja de ser la única opción. Para entender esto, basta con ceñirnos a los datos: Para llegar a los 10 millones de usuarios activos diarios, Slack tuvo que esperar seis años, mientras que a Teams le bastaron apenas tres para alcanzar la cifra de 13 millones.

Así pues, no es de extrañar que, a día de hoy, cualquier empresa que desee obtener este tipo de servicios, tenga primero que investigar las diferencias entre estas dos aplicaciones. Para hacer más sencilla esta búsqueda, en este post daremos algunas anotaciones que pueden ayudar a decantarse por una u otra.

Filosofía de la herramienta

Antes de centrarnos en los puntos en los que difieren ambas herramientas, conviene detenernos primero en la filosofía por la que se rige cada una, pues, como veremos, es algo que acabará afectando en mayor o menor medida a muchas de las diferencias.

Y es que Slack prefiere ofrecer al usuario una amplia gama de alternativas donde elegir, lo que, si bien parece una gran ventaja (y, en efecto, puede serlo), muchas veces se acaba convirtiendo en algo caótico y confuso.

Por el contrario, Microsoft Teams se acoge al concepto de eficiencia, es decir: la capacidad para llegar a cumplir los objetivos utilizando un número concreto de recursos.

Usabilidad e interfaz

Diseño

El primer ejemplo de esto último es el diseño. Ambas soluciones se centran en mostrar los servicios de mensajería en el centro de la pantalla y una barra lateral a la izquierda con diferentes funcionalidades.

La interfaz principal de Teams, de aspecto sobrio y corporativo, contiene los elementos básicos de la plataforma, así como opciones visibles de búsqueda y ampliación por si el usuario requiriera otro servicio de la aplicación. Esto, hace la interfaz intuitiva y sencilla de utilizar, con fácil acceso a todas las funcionalidades de la solución. El diseño de Teams consta de tres opciones de personalización: la que viene por defecto, una visión nocturna y una de alto contraste para personas con discapacidad visual.

Slack, sin embargo, muestra una interfaz principal más distendida y colorida que Teams, y coloca en ella una multitud de opciones y funcionalidades que, al menos en primera instancia, pueden resultar poco intuitivas al usuario. No obstante, también permite personalizar su barra lateral y darle una apariencia más empresarial, o sencillamente hacerla más cómoda para su navegación.

Interfaz de Slack

Opciones de Comunicación

En cuanto a mensajería, lo justo sería decir que ambas son bastante parecidas en su funcionamiento, permitiendo mantener conversaciones privadas o grupales, abrir canales para tratar temas concretos, compartir archivos, diferentes documentos, hojas de cálculo, etc.

Un punto importante en el que Teams se diferencia de Slack en este aspecto, es la capacidad para crear subgrupos, permitiendo establecer salas para diferentes equipos dentro de un mismo grupo. Por ejemplo, se puede replicar así la estructura departamental de una organización

En lo que a las videollamadas respecta, aquí sí que hay un claro ganador. Aunque nos atengamos sólo a sus versiones gratuitas, Slack nos permite reunirnos con 15 personas mientras que Microsoft Teams nos deja con 250. Esta diferencia, además, se acentúa con las versiones de pago.

Integraciones

Como ya hemos comentado numerosas veces en este blog, Microsoft Teams cuenta con una integración perfecta con la suite de Microsoft 365 (anteriormente conocido como Office 367). Herramientas como Word, Excel, OneNote o PowerPoint son utilizadas por cerca del 80% de las empresas del mundo. En Teams. Toda esta familia de aplicaciones está disponible incluso en la versión gratuita, de manera que podremos utilizarlas sin salir de la plataforma. A esto hay que sumarle la integración nativa con otras herramientas de Microsoft, como Power Apps o Power BI; así como la posibilidad de integrarlo con herramientas de terceros.

Slack, por su parte, no tiene integración inherente más allá del servicio de chat y el almacenamiento de archivos, pero no pone trabas a la hora de adquirir herramientas externas y utilizarlas desde la propia solución. Volviendo a su filosofía comercial, da al usuario alrededor de 2.000 aplicaciones de terceros entre las que elegir. De hecho, los datos señalan que un porcentaje alto de los usuarios de Slack, lo son también de las herramientas de Microsoft 365. Sin embargo, al no ser una integración nativa, la empresa debe pagar por la adquisición de estas soluciones, motivo por el que muchas empresas acaban decantándose directamente por Teams.

Seguridad y privacidad

Con las nuevas políticas de privacidad de WhatsApp, el debate sobre la seguridad y privacidad de las herramientas de mensajería se ha vuelto a poner sobre la mesa.

En este apartado, tanto Teams como Slack cuentan con los aspectos básicos de seguridad, como:

  • Cifrado de datos
  • Certificación ISO / IEC 27001
  • Autenticación de dos factores.

No obstante, Microsoft Teams vuelve a destacar en este punto gracias a la encriptación de punto a punto, que garantiza que únicamente el emisor y el receptor (o receptores) interesado pueda acceder a la información.

Conclusión

Como hemos visto, tanto Microsoft Teams como Slack ofrecen servicios similares, aunque existen notables diferencias entre ellas. Al final, la decisión debe responder a las necesidades corporativas de cada empresa.

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